Invocación al  Océano

 “Te invoco, Océano perenne, de cuya naturaleza fluyente

surgieron, en los orígenes , los dioses y los hombres.

Presencia incorruptible, cuyas rumorosas ondas

hasta sus vastos límites la tierra circundan.

Tanto los ríos como los extensos mares

o los límpidos manantiales burbujeantes, de ti surgen.

Escucha, majestuoso Señor, tu que prodigas infinitas bendiciones,

la mas catártica de todas las divinas potestades.

Desde los límites de la tierra amiga, de la fuente polar,

tus grandiosas olas cumplen su misión cíclica.

Acércate, con benévola y plácida actitud,

y protege siempre a tus consagrados autores. “

Himnos Orficos, 2500 años a.C.

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Vista desde el espacio, la Tierra aparece ante la visión de los cosmonautas como una esfera azul rodeada de grandes masas de nubes blancas a la deriva, en medio de un infinito escenario de estrellas salpicadas sobre un fondo de terciopelo negro. La singular conformación del planeta tierra le concede condiciones para la manifestación de la vida tal vez únicas en el universo conocido, y todo el milagro continuo del esplendor de la Naturaleza en nuestro mundo lo debemos a un elemento misterioso, al ‘cristal líquido ‘: el agua.

965planeta_Azul[1]

El agua cubre mas de las tres cuartas partes de la superficie total de la Tierra y es tal la profundidad de la hidrosfera, comparada con la biosfera terrestre, que si sumergiéramos el Himalaya en la fosa Challenger de las Marianas! tendríamos que bucear mas de dos mil metros para tocar la cima del Everest! Sin embargo, apenas un tres por ciento es agua potable, y de de esta, el 99 % se encuentra en forma sólida en los casquetes polares u oculta en las entrañas de la tierra, dependiendo siempre del eterno ciclo de la evaporación, lluvia y filtración, para resurgir de nuevo, tal vez miles o millones de años mas tarde, a través de pozos, manantiales y fuentes.

A pesar de tratarse de algo cotidiano, de una sustancia con la que convivimos, el agua es uno de los elementos mas desconocidos de la Naturaleza y uno de los grandes enigmas de la ciencia. Algunos investigadores reconocen que la denominación de H2O- una átomo de oxígeno y dos de hidrógeno- es en realidad, una ‘ licencia poético-científica ‘. El oxígeno, que ese encuentra fundamentalmente, junto a otros elementos, en la corteza terrestre, debido a su gran combustibilidad en mayor concentración sería peligroso para la vida en el planeta. Por el contrario, el hidrógeno se encuentra en más cantidad en la medida en que nos alejamos de la corteza terrestre. El sol está básicamente formado por hidrógeno y helio, así comprobamos que el agua, extrañamente, es un elemento tanto terrestre como cósmico. Ambos elementos, el oxigeno y el hidrógeno forman lo que nosotros llamamos agua.

Otra de las cualidades misteriosas de este elemento es su capacidad para absorber el calor sin aumentar su temperatura, algo intrínsicamente ligado a climatología y la ecología del planeta. Durante la estación cálida, el agua absorbe gran parte del calor del planeta sin modificar su temperatura, de lo contrario, la vida se extinguiría. Al enfriarse, da paso a la estación otoñal. En la época fría, el agua realiza el proceso inverso y emite el calor que ha acumulado, suavizando considerablemente la temperatura ambiente. En las superficies desérticas, la falta de agua hace que se produzcan diferencias extremas de temperatura entre el día y la noche. Gracias al agua, los otros territorios conocen una estación intermedia: la primavera. Así, el agua actúa como un verdadero termorregulador del planeta Tierra.

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CousteauComo dijo Jacques Cousteau, la vida no es sino agua organizada, y el propio ser humano, desposeído del agua, queda reducido a unos pocos kilogramos de sales minerales. El cuerpo humano lejos de tratarse de algo ‘sólido’ es en realidad, un sistema acuoso. La sangre posee un 80 % de agua y el plasma sanguíneo un 9o %. Todos los seres vivos estamos hechos de agua, un elemento que nos conecta constantemente con nuestro pasado, con todos los procesos de creación y con el secreto mismo de la vida en el Universo. Si allanáramos las montañas y eleváramos todos sus valles, la Tierra sería en realidad una esfera líquida, ya que las aguas cubrirían totalmente la superficie del planeta.

Los ritmos y los ritos de la Naturaleza, que siguen eternamente los ciclos externos e internos de agua, lejos de constituir un proceso mecánico, forman parte de un organismo viviente, que los antiguos ya conocían y que llamaron Gaia, o Gea, cuyos procesos de creación, de adaptación y supervivencia son extremadamente complicados y vulnerables. Los seres vivos, por nuestra parte, estamos hechos de agua, en un porcentaje muy similar al de nuestro Planeta Azul. Nosotros, los mamíferos, vivimos también sumergidos durante los meses de nuestra gestación en un microcosmos acuático, salado y cálido; un universo amniótico a través del cual se propagan las ondas protectoras del corazón de nuestra madre. Y todo el resto de nuestra vida sentiremos una atracción irresistible por ese océano primordial, que nos vincula con nuestro origen, con una misteriosa danza cósmica, con nuestra madre terrena, y con aquella otra, infinita, allende las estrellas de donde procedemos: un fluido universal en el que existimos, vivimos y somos.

Cada día, millones de seres humanos sienten la llamada del agua y se acercan a las orillas de todos los océanos, de todas las aguas, para observar su eterno movimiento y sus juegos de luz; para percibir su aroma, escuchar su música y hacerse uno con ese oleaje que nos evoca el latido misterioso de nuestra propia vida, ese pulso silencioso que a sobrevivido a especies, pueblos, razas, culturas y civilizaciones. Son las mismas aguas que inspiraron a Homero, a Virgilio, a Platón a Leonardo; aguas que llenaron el alma de los grandes sabios, de los  poetas, de los filósofos y los visionarios de todas las épocas. Intuición, tal vez, de  una pertenencia al Universo, a un  devenir que sobrevivirá también a nuestra propia existencia como raza humana. El ritmo de las olas, que se asemeja tanto a nuestra respiración, nos hace vibrar al diapasón de fuerzas y energías invisibles y cósmicas. El Agua nos habla de nuestra propia historia, y también nos evoca los abismos, las profundidades, el vacío y el espacio. Son una poesía continua a la armonía y a la fluidez. ¡ Panta rhei ¡ decía Heráclito, todo fluye, y nadie puede bañarse dos veces en la misma agua. Hasta las rocas, las montañas, los desiertos, las selvas y las nieves eternas fluyen en la sempiterna danza del agua.

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 Los Secretos del Agua

gota de agua

El Misterio del Agua

“Agua, tu eres la fuente de todas las

cosas y de toda existencia.

Confieres larga vida y fuerza creadora

y eres el principio de toda

creación  “

Bhaviayottara Purana

El filósofo griego Tales de Mileto fue uno de los primeros en intuir que en el agua se encontraba el misterio y el secreto mismo de la vida. Aunque forma parte de de la estructura biológica de todos los organismos vivos y siendo algo cotidiano a nuestro alrededor, el agua sigue siendo uno de los enigmas de la humanidad. Los científicos buscan desesperadamente vestigios que evidencien la existencia de agua sobre la superficie de otros planetas para justificar la posibilidad de vida más allá de nuestro mundo. Los investigadores no dejan de realizar nuevos y sorprendentes descubrimientos en el intento de descifran los muchos secretos de este  ‘ser vivo ‘ a través del cual la vida misma tiene su expresión.

Ochocientas veces más densa que el aire, es la única sustancia que al congelarse pierde peso. Si fuera al contrario, las aguas del mar se solidificarían y los casquetes polares derivarían hacia el fondo, destruyendo la vida al congelar lentamente las grandes fosas marinas, desde el fondo hasta la superficie. Por el contrario, al permanecer en flotación, salvaguardan la vida de los océanos, lo que ha permitido una favorable evolución de los seres vivos, pues el hielo de las grandes superficies oceánicas protege a las criaturas de las bajas temperaturas del exterior. A su vez, este hecho repercute directamente sobre la climatología del planeta y genera una verdadera respiración de la Tierra.

El agua, como disolvente universal, posee energía suficiente para disolver las más duras rocas, y durante millones de años ha ido esculpiendo pacientemente la orografía de nuestro mundo. Semejante a un gigantesco sistema circulatorio, el agua de los ríos, lagos y los mares, sirve como un canal constante de energía. En su vehemente búsqueda del océano, los ríos transportan materias nutrientes en forma de sedimentos que van depositándose en las orillas, siempre en forma serpenteante; al atravesar los territorios, las aguas adoptan líneas circulares y ralentizan su velocidad, almacenando a veces materiales pasados que harán mas lento su fluir sin altear de esta forma la armonía natural. Si las aguas de los ríos se desplazaran en el línea recta, destruirían a su paso los territorios de su transito.

El agua, gran aliada de la vida, suaviza los contornos y pulveriza lo sólido, extrayendo de las duras rocas los elementos químicos necesarios para la nutrición de la tierra. Las experiencias de laboratorio han demostrado que si se deja fluir libremente el agua en un plano inclinado, ésta busca siempre modelos dinámicos en espiral, oscilando y girando de forma totalmente imprevisible. Los científicos han llegado a pensar que el agua actúa según patrones propios e incluso inteligentes. El agua de lluvia, por ejemplo, no se mezcla con aguas sucias aunque fluyan paralelamente. Por otra parte su tendencia a adoptar formas esféricas, como gotas, evita una rápida filtración en la tierra. El agua, como sabemos, es un elemento extraordinariamente maleable y se adapta a cualquier forma que la contenga.

La estructura molecular del agua puede modificarse actuando sobre su temperatura, su presión o radiaciones electromagnéticas. Se sabe ahora que no existe una sola forma de agua, sino infinitas variaciones o tal vez adaptaciones. Su estructura también se altera según los ciclos lunares y las culturas antiguas respetaban escrupulosamente las leyes del agua en relación con los cultivos, sabiendo que existía una vinculación muy estrecha entre el agua y la luna, que influía directamente sobre los seres vivos.

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Los Precursores 

Leonardo Da Vinci

Leonardo da Vinci sintió durante toda su vida una pasión casi obsesiva por el agua, fruto de sus primeros años en los que observaba, fascinado, las formas extraordinarias de la Naturaleza, viviendo en la soledad de los bosques. Y al igual que lo hace con todos los demás elementos, el fuego, el aire, la tierra, Leonardo  tambien se acerca al agua con una extraña religiosidad.  Presiente, intuye, a menudo sin saber como expresarlo, que en el agua se encuentra uno de los mas grandes secretos de la Naturaleza.

Leonardo es presa de  una fascinación profunda por los espejos de agua de los lagos, por los arroyos, las cascadas , los manatiales y el océano. El eterno movimiento del agua es una constante en sus creaciones, tanto en sus investigaciones científicas, sus estudios anatómicos, fisiológicos e hidraúlicos en particular, como en su obra pictórica. A él le debemos numerosos descubrimientos relacionados con el agua, entre otros, sus estudios sobre la dinámica de fluidos, ingenios respiratorios que permitían sumergirse bajo el mar, así como bocetos de primitivos submarinos.

Leonardo cree que el agua es la ‘ sangre de la tierra ‘ y ve en esa sustancia misteriosa una analogía perfecta de la circulacion sanguínea en el cuerpo humano. En su  Tratado del Agua  escribió :

“ Así como del estanque de sangre provienen las venas cuyas ramas se extienden a través del cuerpo humano, así el océano llena el cuerpo de la Tierra con un número infinito de venas acuosas “

Y en sus Imágenes del Diluvio, nos previen también, con proféticas visiones,  sobre el efecto destructivo , devastador, imprevisible, de las  aguas furiosas,  desatadas, incontroladas; de las consecuencias terribles de  la carencia o el exceso de agua, que en un futuro no muy lejano serían causa de grandes infortunios, miserias,  guerras y hambrunas. De catástrofes naturales seguramente debidas a la intervención de la bárvara ignorancia y el egoísmo de los  hombres, que anegarían y destruirían  las tierras:

“ Entre las causas mas poderosas de prejuicios, pienso que los ríos con sus ruinosas inundaciones ocupan el primer lugar, y no el fuego, como han querido algunos, por cuanto el fuego termina su vorágine cuando le falta el alimento, mientras que el movimiento del agua mantenido por la inclinación de los valles, solo termina y muere en el último bajío del valle. El fuego perdura mientras halla con qué nutrirse; el movimiento del agua necesita de le pendiente para propagarse. El alimento del fuego es desunido, y desunido y saparado el daño causado, el cual cesa cuando falta aquél. La inclinación de los valles es contínua y, por cosiguiente, es también contínuo el prejuicio que ocasiona el devastador curso del río, hasta que su marcha se termine en el seno del mar, único reposo de la peregrinación de las aguas fluviales.“

codex

Los códices de Windsor y el Codex Atlánticus recogen gran cantidad  de apuntes, bocetos y experimentos que este genio universal realizó con el agua. Sus dibujos y pinturas, alejándose a veces de una visión lógica, evidencian su pasión por las formas del agua, intuición, tal vez, del movimiento mismo de la energía que mueve a la Naturaleza y a los mundos. En la obra de Edmundo Solmi, Frammenti Folosofici, una recopilación de los escritos de Leonardo publicada en Florencia el año 1900, encontramos estas reflexiones sobre el agua:

  • En todo el Universo, cada cosa desea mantenerse en su naturaleza; por eso la corriente de agua en movimiento procura mantener su curso según la potencia que la impulsa, y si tropieza con un obstáculo, acaba, por un movimiento circular y torcido, el trayecto de su curso empezado.
  • Todos los elementos, cuando están fuera de su sitio natural, desean volver a él, principalmente el fuego, agua y la tierra.
  • El agua, humor vital de la terrestre máquina, se mueve mediante su calor natural.
  • El agua es el vehículo de la Naturaleza.
  • El agua que surge de los montes, es como la sangre que presta vida a las montañas. Si esa agua viene a derramarse a través de una perforación hecha en la montaña, la Naturaleza, defensora de sus criaturas, obedeciendo ala generoso deseo de remediar a la falta de fluido derramado, prodigará entonces sus solícitos cuidados necesarios.
  • El agua que tocas en la superficie de un río, es la última de la que pasó y la primera de la que viene: así el instante presente.

Los modelos de fluidez del agua fueron inmortalizados por Leonardo en sus vírgenes, en sus madonnas y en prácticamente todos sus paisajes. En los cabellos y músculos de sus personajes , en el umbrío de las grutas, en los cuerpos de los santos , de  los héroes y de las musas, encontramos lagos cristalinos,  ondulaciones, espirales, arroyos, ríos, cascadas, lagos, grutas inundadas y torrentes incontrolables, y en especial,  la neblina – el esfumato, una técnica de pintura al óleo de su cración- que envuelve de misteriosa bruma  algunas de sus grandes obras:  La Virgen de la Gruta, el  San Juan Bautista, su  Baco o la Giocconda, entre otras. En uno de sus  obras maestras, La Última Cena, pintada por el artista en el refertorio del convento de Santa Maria delle Grazie, en Milán, percibimos la extraordinaria genialidad de Leonardo: tras escuchar las palabras de Jesús: uno de vosotros me traicinará, asistimos mudos de asombro a la multiplicidad de gestos, de expresiones, de reacciones emocionales de incertidumbre, temor, ira, tristeza, dolor y espanto que estas palabras provocan en el alma de los apóstoles ; vemos  entonces a los discípulos alejarse en circulos excéntricos , dejando solo al Maestro. La genialidad de Leonardo, científica y metafísica, se expresa reflejando una imagen propagándose sobre el mural siguiendo los patrones cinéticos y dinámicos de la fluidez del agua. Para ello, Leonardo se inspira en el movimiento del agua y en la reacción física que se produce  al ser arrojada una piedra  sobre la superficie de un estanque.

El modelo fluídico en espiral- otro de sus grandes descubrimientos- caracteriza una gran parte de su obra. Basándose en el estudio de la concha del Nautilo (Nautilus Pompelius )  diseñó una de sus últimas obras maestras : la escalera de caracol del palacio de Cloux en Amboise, Francia.

Siempre el agua. El vórtice sinuoso que sumerge al mundo, las aguas ahogando a las tierras, las grandes masas líquidas incontroladas devastando los continentes, como aparecen en la serie sobre el Diluvio. Ya muy anciano y prácticamente ciego, el genio universal escribe en uno de sus dibujos : Leonardo ¿ por que te inquietas tanto? Sus últimos bocetos muestran grandes masas de agua precipitándose vertiginosamente sobre los continentes, presagiando tal vez, siniestros eventos de un futuro incierto. Energías desatadas por la insensata y brutal acción de los hombres,  con escaso poder moral para controlarlas.

Estamos aún muy lejos de comprender la naturaleza misteriosa del agua. El investigador austriaco Víctor Schauberger (1885-1958) vivía fascinado también por las formas que el agua adoptaba en su eterno fluir a través de los bosques . En sus observaciones de las fuentes y manantiales llegó a pensar que era una gran equivocación bombear el agua mediante pistones de acero, ya que estos, de alguna forma rompían el agua. Schauberger diseñó una bomba de movimiento centrípeto hiperbólico cuya finalidad era la de permitir que el agua mantuviera su ritmo y estructura natural, reproduciendo las formas que esta adoptaba en la Naturaleza, tal como Leonardo había descubierto, según patrones de fluidez en espiral.

Rudolf Steiner (1861-1925) fue, además de un revolucionario del pensamiento, matemático, filósofo y naturalista, uno de los grandes investigadores de los reinos de la Naturaleza y del hombre. Sus ideas, muy por delante de su época, influenciaron notablemente a sus contemporáneos y posiblemente lo harán aun más a las generaciones futuras. Creador de la Antroposofía, ciencia integral del ser humano, intuyó también la extrema importancia del agua y su relación misteriosa con las energías de la vida. El fruto de sus investigaciones en materia de dinámica de fluidos, tanto a nivel de la Naturaleza como en el cósmos, fueron aplicados por Steiner a la medicina homeopática y antroposófica, la agricultura biodinámica, la música, la educación ( por medio del llamado ‘ método Waldorf ‘ ) o  la expresión del alma humana a través de la voz y el movimiento del cuerpo (Euritmia).

El escultor inglés John Wilkes, basándose en similares observaciones comenzó en los años setenta a crear fuentes en forma de ocho que indujeran un movimiento rítmico y ondulatorio al agua. Su fascinantes  esculturas acuáticas ( Flowforms o Virbelas)

‘ vasos de formas de flujo ‘, además de constituir verdaderas obras de arte,  tienen por misión reproducir la misma danza vital que el agua ejecuta en la Naturaleza, revitalizándola, reviviéndola y depurándola, prolongando así su estado de ‘ agua viva ‘. Estas creaciones artísticas se encuentran expuestas en los parques y jardines de toda Europa y constituyen una gran aportación a la cultura medio ambiental y la ecología contemporánea.

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El Agua Viva

Investigadores y poetas de la Naturaleza como Theodor Schwenk, ferviente discípulo de Steiner, Víctor Schauberger o Peter Redgrove han reconocido en los modelos de fluidez del agua una dirección a seguir en las relaciones simbióticas entre el Hombre y la Naturaleza. Schwenk doctor homeópata e inspirado investigador, escribió en su libro El Caos Sensible, la creación de formas que fluyen en el agua y en aire (1), una obra maestra en el campo de la investigación sobre el agua :

“Un arroyo que serpentea murmurando alegremente sobre las piedras de su cauce, engendra una multitud de pequeños remolinos y superficies internas que son verdaderos órganos sensoriales abiertos al cielo, que perciben el ‘río’

del devenir cósmico. El agua, al ser absorbida después por todas las criaturas terrestres, las plantas, los animales y el hombre, les transmite todas las impresiones recibidas y las difunde por todas partes. Así, gracias al agua en movimiento, el mundo terrestre tiene la posibilidad de mezclar sin cesar, en su vida, el cambiante río de los acontecimientos cósmicos. “

Fundador del Instituto de Ciencias Hidrodinámicas de Herrischied, creó el método conocido como gota sensible con objeto de medir la calidad vital del agua. En sus trabajos, Schwenk considera al agua como la gran mediadora entre las energías constructivas y la materia. Gracias a sus observaciones, sabemos ahora que el ‘agua vital ‘sólo puede existir si se conservan los patrones de movimiento que utiliza en la Naturaleza y que el resto del agua que no sigue esos mismos patrones, puede ser considerada agua muerta. Según Schwenk, la pérdida de esos ritmos vitales del agua sería la causa de numerosos cambios climáticos, catástrofes naturales y, a nivel humano, el origen de gran número de enfermedades. A escala cósmica, sería el causante de la inarmonía de la Humanidad  y los ritmos creativos del Universo.

En su obra, inspirada en un término acuñado por el poeta Novalis, prologada por Jacques Cousteau y con el visto bueno de James Lovelock, promotor de la célebre Hipótesis Gaia, Schwenk muestra los movimientos de los remolinos, de los arroyos, de los ríos, de las olas y de los océanos, avanzando la idea de que el agua es un órgano sensorial de la Tierra y mediadora del orden cósmico:

“Allá donde el agua está en movimiento, en el arroyo que murmura, en el río que fluye y en el vals de su corriente, en el vaivén de las olas y en la espuma de los torrentes, en todas partes, el mundo extraterrestre interviene. De esta manera, el agua es verdaderamente una imagen del tiempo que fluye al ritmo de los astros. Todas las criaturas de la tierra viven al ritmo de ese fluir; el vive en ellas y mantiene, mientras dura su flujo, la vida “

El agua sería así un mediador entre las fuerzas y energías sutiles del cosmos y la fuerza de la vida sobre nuestro planeta, incluyendo la estructura microcósmica del hombre. Para el Dr. Schwenk, el agua es el elemento que hace posible la manifestación de la actividad celeste sobre la Tierra. Pero también nos previene acerca de la forma en que el agua debe ser tratada para que conserve sus principios vitales y energéticos:

“Su elemento vital por excelencia es el ritmo, y cuanto mas rítmicamente se mueva, mas viva será su esencia. Allí donde le sea arrebatado el ritmo, donde no pueda fluir libremente en meandros, empieza a desfallecer y a morir. Deja de ser, entonces, un mediador entre el cielo y la tierra. “

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La Memoria del agua

Las conclusiones científicas de éstos y otros investigadores visionarios nos llevan a pensar que el agua posee una extraña cualidad que le permite almacenar información. La hipótesis de la llamada ‘memoria del agua ‘cobra cada día nuevos adeptos en diferentes campos de la ciencia. Los trabajos del Dr. Jacques Benbeniste, realizados simultáneamiente en numerosos países por medio del método de doble ciego, con identicos y sorprendentes resultados,  fueron severamente criticados por la ciencia oficial, tras ser publicados y desprestigiados por la ultra-conservadora revista científica Nature. Sin embargo, cuentan cada día con nuevos partidarios, y con el apoyo de científicos de la talla de Lovelock, quienes retomando conocimientos muy antiguos, intentan demostrar que nuestro planeta es un ser viviente  que posee todos los sistemas y órganos necesarios para su autorregulación.

Las culturas indígenas y chamánicas siguen considerando a la Tierra como un organismo viviente, con inteligencia y consciencia. Alrededor de esta creencia se han ido edificando multitud de creencias animistas y mitologías que lejos de tratarse de una visión primitiva de la Naturaleza, bien alejada del materialismo reduccionista de la ciencia, consideraban los diferentes sistemas vitales del planeta como un organismo simbiótico, holístico y sinérgico, relacionado consigo mismo y con el Universo por medio un ‘ agente mediador del orden cósmico ‘ : el agua.

Los experimentos del Dr. Benveniste le llevaron a la certeza de que el agua puede almacenar información electromagnética y biológica, pudiendo ser imprimada con lo que denominó  zonas de coherencia  que le permiten funcionar como un complicado sistema de comunicación en la Naturaleza y en las células de los seres vivos.  Todo ello llevó a Benveniste, del INSERM francés, a revelar el resultado sorprendente de algunos de sus experimentos:

“Nuestras actuales investigaciones son la continuación de aquellas que permitieron definir lo que fue llamado ‘memoria del agua ´. En principio, hemos constatado con un equipo del CNRS, que las actividades observadas a altas diluciones, sin las moléculas originales, eran borradas por un campo magnético oscilante. Este resultado volvía probable el origen electromagnético de la información molecular. Por esta razón, intentamos y logramos, en varios cientos de experimentos, la transmisión, con ayuda de un amplificador, de actividades específicas al agua contenida en ampollas selladas. Hemos transmitido, así, más de treinta

sustancias, entre otras la acetilcolina, la histamina, la serotonina, el pafacether, endotoxinas bacterianas, ovoalbúmina, la actividad energética del BCG, o el cianuro de potasio.

Hemos transmitido, también directamente, sin intermedio de ampollas de agua, la actividad de la adrenalina o de la forskolina o del PMA a leucocitos y linajes celulares. Estos resultados indican sin equívoco que la naturaleza física del mensaje molecular, actualmente desconocido, es electromagnética. Es este el mensaje que es transmitido y  memorizado por el agua polarizada, fenómeno probablemente fisiológico, que favorece la transmisión de  la señal molecular. “

En uno de sus espectaculares experimentos, el Dr. Benveniste logró transmitir sobre una superficie de agua el espectro electromagnético del curare, un potente veneno neurotóxico que los nativos del amazonia extraen de un bejuco tropical, el estignos rhuonor, que actúa sobre el sistema nervioso central. Mas tarde, esta misma agua fue administrada a ratas de laboratorio, que murieron poco después con los síntomas propios del curare: asfixia y posterior parada cardio- respiratoria.

Esta  memoria del agua  podría dar respuesta, entre otros interrogantes, a la acción de la medicina homeopática, cuyos procesos terapéuticos siguen siendo un enigma, hasta para los especialistas en esta forma de medicina energética. La eficacia de la medicina homeopática, incluso con animales y plantas o aplicada a la agricultura biológica- lo que descarta el llamado ‘ efecto placebo ‘ con el que se la intentó desacreditar en ciertas épocas – ha quedado suficientemente demostrada con el paso del tiempo, siendo reconocida ahora internacionalmente.

Los remedios homeopáticos, es bien sabido, se preparan a partir de una sustancia madre. A una parte de la tintura extraída tras la maceración en alcohol se le añaden de 9 a 99 partes de agua pura. Acto seguido se procede a dinamizarla, agitándola fuertemente, repitiéndose este proceso de dilución un número determinado de veces- en ocasiones hasta cientos de miles- hasta que evidentemente, no queda resto alguno molecular de la sustancia original. No obstante, estas altas diluciones poseen un efecto terapéutico imprevisible cuya aplicación en manos no expertas puede  resultar peligrosa.

La explicación de la virtud terapéutica del remedio homeopático o de cualquier otra forma de terapia energética  o vibracional relacionada con el agua- flores de Bach, espagíria  u otras- debería buscarse precisamente en el agua y su facultad de registrar, almacenar, dinamizar y multiplicar la información biológica y energética que ejerce una poderosa acción sobre los seres vivos. Recientemente, el Dr. Robert Fisher del Royal London Homeopatic Hospital ha declarado que:

“Muy probablemente sea la micro-estructura del agua la que retenga la información referente a las sustancias con las que ha entrado en contacto, e incluso multiplicar el efecto terapéutico de éstas “.

El Dr. Benveniste añade:

“Los homeópatas utilizan empíricamente éstas propiedades del agua. Una vez establecido el origen electromagnético de la señal molecular, ésta puede ser numerable,  grabable, modificable, transmisible a distancia y reproducida hasta el infinito. Estos resultados podrían revolucionar la biología y la medicina, y como consecuencia, permitir comprender la influencia de los campos electromagnéticos sobre la materia viva “

A similares conclusiones ha llegado el Dr. Bill Gray, de la Universidad de Berkeley, quien en el año 2000 publicó los resultados de sus experimentos acerca del agua y la homeopatía en su libro Homeopathy: Science or Myth? (Homeopatía: ¿Ciencia o Mito?)  Según el postulado fundamental de sus trabajos,  Dr. Gray afirma:

“Los campos eléctricos crearían campos de polarización en un sistema molecular de agua en movimiento coherente. “

Dentro del mismo campo de experimentación, el Dr. Shi Yin Lo, del Instituto Californiano de Tecnología, ha descubierto la eficacia de añadir energía cinética al proceso de dilución homeopática. No solo se trata de agitar, sino de utilizar ultrasonidos y corrientes eléctricas aplicadas al agua en la que se encuentran disueltos los remedios magistrales homeopáticos, dando como resultado una dilución aun mas poderosa y terapéuticamente eficaz.

Los recientes trabajos realizados por Louis Rey, un químico suizo, sobre los efectos de la termo-luminiscencia sobre diferentes clases de agua, en ocasiones con el mismo tipo de diluciones que las realizadas por los homeópatas, vienen a avalar las hipótesis del Dr.Benveniste. Sus experimentos demuestran que aun con diluciones infinitesimales, la sustancia mantenía una estructura peculiar en sus enlaces de hidrógeno, muy diferente de la de los remedios homeopáticos, que viene a confirmar los postulados de la filosofía homeopática.

En la Universidad MacGill, de Montreal, el Dr. Bernard Grad realizó una experimentación para tratar de demostrar si los sanadores psíquicos ejercían algún tipo de influencia carismática sobre sus pacientes y si esta influencia de innegables beneficios terapéuticos podía justificarse como un efecto placebo, relacionado con las emociones y el psiquismo de los enfermos. Para evitarlo, Grad experimentó con semillas de cebada, sumergiéndolas en agua salada. El terapeuta trataba las semillas por un método de imposición de manos sobre un recipiente de cristal sellado que contenía el agua que mas tarde sería utilizada para hacer germinar las semillas. Estas eran colocadas en los recipientes por personal del laboratorio que ignoraba si habían sido tratadas. Las semillas expuestas al agua salada y tratadas por los terapeutas psíquicos dieron mejores resultados y las plantas crecieron mejor, habiendo sido todas expuestas a las mismas condiciones.

En otro de sus experimentos, Grad puso el agua en las manos de pacientes que sufrían de depresión profunda. Las semillas tratadas con este agua tuvieron un efecto muy distinto, el de anular la germinación y el crecimiento, al contrario que las tratadas por los sanadores.

Categóricas y similares conclusiones han sido expuestas por otros científicos en todo el mundo.  Claudine Luu, de la Universidad de Montpellier, ha declarado:

“El agua es el principal constituyente de los seres vivos: es un medio racional, no olvida las sustancias que disuelve ( ) Con una señal de entrada débil, como en cualquier proceso de información, el agua puede así recibir, transmitir e incluso memorizar o amplificar efectos de condiciones físicas, siempre variables, cuyo origen se encuentra en nuestro entorno próximo o lejano “.

Carmen Capel-Boute, de la Universidad Libre de Bruselas dice al respecto:

“Las propiedades del agua han aportado un primer elemento unificador a nivel molecular entre la materia inerte y la vida, desde su origen “.

Todo ello ha llevado a otros científicos a pensar que la molécula de agua sería, de alguna forma, un receptor holográfico, capaz de registrar información e incluso de multiplicarla infinitamente, y que el agua de cualquier ser viviente, sería su reserva de potencial energético y vibracional. Así, estudiar cualquier estructura biológica tras un proceso de deshidratación- como se exige en las universidades de muchos países- es decir, extrayéndole el agua o desecándolas, sería una verdadera aberración.

En el campo de la medicina, el tiempo ha dado la razón al célebre biólogo francés Claude Bernard, quien afirmaba que el microbio no era nada y que lo importante era el medio en el que vivía.  Estas afirmaciones  cobrarán aun una mayor relevancia  en un futuro no muy lejano, permitiendo a la ciencia  y muy particularmente a la medicina, el acceso a una nueva visión pluridimensional  del ideal terapéutico, basado en la observación de las leyes sutiles, energéticas y vibratorias de la Naturaleza que eran, no obstante, bien  conocidas por los antiguos  alquimistas y  los terapeutas espagíricos.

Autor: Carmelo Rios “Yoga del Mar – Volver al océano” . Gaia ediciones. Madrid 2006

http://buenasiembra.com.ar/salud/terapias-alternativas/yoga-del-mar-1317.html